En los oscuros pasillos donde te busco, pasillos nublados, llenos de anhelos, suspiros, cosas que te dejan sensaciones complejas, incompletas, nada claras; logro divisar una silueta, vaga y sin forma.
Quiero creer que eres tú, que he llegado al final de mi búsqueda constante, creo que el hallarte dará paz a mi alma.
Pero nuevamente me engaño. No importa la búsqueda, ni la paz, ni el encuentro.
Solo pido que esta sensación de levedad tan profunda sea devastada.
No entiendo como llegue aquí, ni deseo saberlo. Intentare superar estas barreras que me impiden conocerte, encontrarte, rodearte de mi ser, de mi contacto, despertar en ti aquello que desearía sentir, pero no puedo.
Lo que nos separa va mas allá de la distancia, del tiempo, de las estupidas leyes que rigen nuestro universo… ¡Si tan solo fuese eso!... ¡Seria tan fácil!
Nuestra barrera es sólida, fue edificada hace milenios, cuando aun éramos libres, cuando nada tenia sentido, simplemente porque no era necesario.
Sus ingenieros y arquitectos nos preceden y seguirán aun cuando no estemos. Son producto del necio afán de no estar solos, de que otros nos aceptaran, nos ayudaran, en fin, de sobrevivir en conjunto.
¿Pero a que precio?
Comenzamos a andar con otros para dejar de estar con nosotros mismos.
miércoles, 14 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario